Cata a ciegas en casa con dos amigos y sin ceremonia
Quita las anillas y la mitad de lo que crees sobre las marcas deja de funcionar.
Quita las anillas, numera los puros y que los reparta otra persona. Ese es todo el método. Lo demás —rondas, fichas, categorías— es opcional y casi siempre estorba.
Cómo montarlo
- Mismo formato. Robustos contra robustos. Si no, estás midiendo tiempo de quemado.
- Mismo reposo. Todo de existencias asentadas un mes o más.
- Anillas fuera una hora antes, puros numerados en un papel debajo, y la lista en manos de alguien que no fume esa ronda.
- Tres como mucho. La adaptación del paladar vuelve inútil un cuarto.
Mantenerla justa
El orden importa más de lo que se cree: lo que se fuma primero parte con ventaja. Si puedes, repite los mismos tres en otro orden una segunda noche: coincidir en las dos es un resultado real, y discrepar te dice que era el orden.
No habléis durante el primer tercio. Que uno diga «mucha pimienta» instala pimienta en las notas de todos, y acabáis con una opinión sostenida por tres personas.
Haz esto: escribe tu puntuación antes de la revelación y no la ajustes después. Todo el valor del ejercicio está en la distancia entre lo que puntuaste y lo que esperabas puntuar, y ajustar borra justo eso.
Qué suele pasar
Dos cosas, de forma fiable. El precio predice las puntuaciones mucho menos de lo que se supone: los puros de precio medio ganan a los caros con regularidad a ciegas. Y la gente identifica sus propios favoritos menos veces de lo que espera, lo que resulta humillante y útil a partes iguales.
Lo que una cata a ciegas no zanja es qué puro es mejor. Zanja si eres capaz de notarlo.
Después
Escribe la nota antes de la revelación y añade una línea después: qué creías que era. Esa segunda línea, leída un año más tarde, es la parte más interesante de la entrada: registra tus supuestos además de tu paladar.
Primero puntuar, después revelar
Las entradas de Ligero son una pantalla: puntuación sobre diez, un par de frases, guardar. En una ronda a ciegas, guarda la entrada antes de la revelación y añade el nombre después; el diario las conserva en el orden en que las escribiste, así que la secuencia sigue siendo honesta.
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