El tupperdor: la guarda más barata que de verdad funciona
Una caja hermética y una bolsa rinden más que casi cualquier humidor de mueble.
Una caja de plástico bien cerrada mantiene la humedad mejor que la mayoría de los humidores de madera, cuesta la décima parte y no luce nada. Ese es todo el intercambio, y a partir de cincuenta puros suele ser el acertado.
Por qué el plástico gana a la madera
Un humidor de madera mantiene la humedad con un cierre de tapa que vale lo que valga la carpintería, y la propia madera absorbe y suelta humedad según cambia la habitación. Un recipiente de cocina con junta cierra del todo y no hace nada más. Menos variables, menos fallos.
La consecuencia: un tupperdor no necesita curado, porque no hay cedro seco que beba. Está listo el día que lo compras.
Cómo montarlo
- Recipiente: hermético, con junta, apto para alimentos. Rectangular gana a redondo porque caben las cajas.
- Lávalo y sécalo del todo. El olor a plástico se va en una semana si lo dejas abierto antes; una caja usada con prisa perfuma el tabaco.
- Humidificación: bolsas de dos vías proporcionadas al volumen, no una bolsa pequeña en una caja grande.
- Cedro: una tapa de caja vieja o unas láminas de cedro. No hace falta, pero es lo que hace que un tupperdor huela a humidor.
Haz esto: deja el recipiente vacío abierto unos días antes de cargarlo. Casi todas las quejas de tupperdores que saben a plástico vienen de una caja que entró en servicio la misma tarde en que se desenvolvió.
Cuándo el humidor de madera sigue siendo mejor respuesta
El mueble importa si el humidor vive en la habitación donde fumas y quieres abrirlo delante de gente. Un humidor de sobremesa es un mueble que además guarda puros, y no hay nada malo en valorar eso.
Usa los dos: la caja de madera en la mesa con una o dos semanas de existencias para fumar, y un recipiente hermético fuera de la vista con las cajas que estás añejando. Es donde acaba casi todo el que pasa de cien puros.
Dos recipientes, dos vitrinas, un solo diario
Ligero te deja llevar varios humidores a la vez —casa, estuche de viaje, la caja hermética que añejas— y cada lote vive en uno de ellos con su fecha de llegada. Qué hay dónde deja de ser un problema de memoria, y eso importa justo cuando la parte que añejas es la que no ves.
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