Puntuar sobre diez para que el número signifique algo
Una puntuación es una herramienta de orden. Solo ordena si usas la escala entera.
Casi todo el mundo puntúa entre 7 y 9, que es una escala de tres puntos disfrazada de diez. Una puntuación solo sirve si separa, y separar exige estar dispuesto a poner un 5.
Decide una vez qué significan los números
La definición importa menos que su estabilidad. Una que funciona:
- 9–10: compro una caja.
- 7–8: compraría más, pero no en lugar de mis favoritos.
- 5–6: correcto. Lo fumo si me lo dan.
- 3–4: lo terminé por educación.
- 1–2: lo dejé.
Escrita así, la escala habla de conducta futura y no de calidad abstracta, y la conducta futura es justo lo que querrás consultar más adelante.
Protegerse de la deriva
Las escalas suben con los años, según se asienta el paladar y dejas de comprar lo que no te gusta. Eso está bien mientras sepas que ocurre; deja de estarlo cuando comparas una puntuación de este año con otra de hace cuatro como si significaran lo mismo.
La defensa barata son dos puros de referencia —uno que puntúas alto y otro medio— que repuntúas de vez en cuando. Si la referencia se mueve, se ha movido la escala.
Haz esto: puntúa antes de mirar qué le puso otro. Leer primero un 95 hace que un 8 parezca un error, y una escala que ajustas a desconocidos ya no mide tu gusto.
Puntúa el puro, no la noche
Un puro fumado tras una comida pesada, con viento o con una copa fuerte en la otra mano es una experiencia distinta del mismo puro en una tarde tranquila. No puedes corregir eso del todo, pero sí anotarlo: una línea sobre las condiciones es lo que evita que retires una buena liga por una mala noche.
Sobre los medios puntos
Los medios puntos parecen precisos y no aportan nada: nadie distingue de forma fiable un 7,5 de un 8 en tabaco. Si los echas de menos, el problema real suele ser que todo se te amontona en la parte alta de la escala. Arregla eso.
Una escala, usada siempre igual
Ligero puntúa cada cata sobre diez, con la misma escala para todo el mundo y para cada entrada, porque una escala reconfigurable deja de compararse consigo misma. Guarda la puntuación con un par de frases y el diario ordena por ella después; si publicas la reseña, la puntuación viaja con ella.
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