Tercio a tercio: en qué fijarse y cuándo
Los tercios no son un ritual: son la única estructura que un puro tiene de verdad.
Un puro es un objeto que arde y que se vuelve más caliente y más concentrado según avanza. Por eso existen los tercios como convención: son la descripción más basta posible de una progresión física real.
El primer tercio
Humo fresco, la capa aportando la mayor parte de lo que saboreas, y el puro diciendo lo que tenga que decir sobre su construcción. Aquí aparecen el tiro duro y el quemado torcido, y aquí conviene atender a cómo enciende más que al vocabulario de aromas.
Amoníaco o un filo áspero en esta parte suelen significar tabaco joven, no un mal puro. Anótalo con la fecha: es la parte que más cambia con el reposo.
El segundo tercio
Llega la liga. La tripa aporta de verdad, la temperatura se ha estabilizado, y este es el medio honesto donde casi todos los puros están mejor. Si solo vas a escribir una línea, escríbela aquí.
Aquí ocurren además las transiciones. Un puro que cambia por el medio hace algo que uno plano no puede, y darse cuenta del cambio es mucho más útil que nombrar los sabores.
El último tercio
El calor se concentra, la fuerza sube y los fallos de construcción ya no tienen arreglo. Algunos puros se caen aquí; unos pocos de los mejores mejoran. Lo que aprendes en el último tercio es sobre todo si la liga estaba construida para terminar o solo para empezar bien.
Haz esto: en vez de describir cada tercio, escribe una frase sobre lo que cambió entre ellos. «Pasó de luminoso a plano después de la mitad» te dirá más dentro de un año que tres listas separadas de adjetivos.
Lo que mides en realidad es el ritmo
Da una calada cada treinta segundos y el puro se porta; hazlo el doble de rápido y el último tercio llega pronto, caliente y amargo. Si un puro se cayó al final, la primera pregunta honesta es si lo fumaste demasiado deprisa, y eso también merece anotarse: es la causa más común de una mala nota.
Un campo, rellenado mientras arde
La pantalla de entrada de Ligero tiene un único campo de nota junto a la puntuación, y es deliberado: dos frases tecleadas con el puro en la mano ganan a un formulario estructurado que rellenas al día siguiente de memoria. Al guardar, la entrada se cierra; la foto de la anilla y los datos del puro ya están puestos.
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